Es el último recurso del sistema. Si la generación cae bruscamente (un cero técnico de varias plantas, un fallo de interconexión) y la frecuencia baja de 49,5 Hz, los relés automáticos desconectan zonas de carga para que la frecuencia se recupere.
El deslastre suele afectar a sectores no críticos (parte de la industria interrumpible, alumbrado no esencial). Los servicios esenciales (hospitales, transporte público, telecomunicaciones) están protegidos.
En España no ha habido un deslastre generalizado desde hace décadas. Es parte de la "red invisible" de seguridad del sistema.