A diferencia de la eólica marina de cimentación fija (limitada a profundidades de unos 50-60 metros), la flotante usa estructuras ancladas con cables que permiten instalar aerogeneradores en aguas de cientos de metros de profundidad. Esto es clave para España, cuya plataforma continental cae rápidamente y deja poca superficie apta para la fija.
España aprobó en 2023 los planes de ordenación del espacio marítimo (POEM) que delimitan las zonas de posible desarrollo eólico marino, casi todo flotante por la batimetría. A fecha de 2026 el despliegue comercial está en fase inicial, con proyectos piloto y demostradores; la mayor parte de la potencia eólica española sigue siendo terrestre.
No confundir con la eólica terrestre, que es la dominante en el mix español. Ver también el desarrollo general de la tecnología en la ficha de eólica marina del observatorio.