El máximo histórico se registró el 17 de diciembre de 2007 con 45.450 MW. Desde entonces no se ha vuelto a superar: la eficiencia energética y el avance del autoconsumo han desplazado la demanda. Las puntas actuales suelen rondar 38.000-41.000 MW en olas de frío con temperaturas extremas.
Gestionar la punta es crítico: la potencia firme del sistema (centrales que se pueden encender bajo demanda) debe ser superior a la punta anual con margen de seguridad.