Modalidad mayoritaria en España: aprovecha la potencia ya contratada (o se amplía si hace falta) y se factura todo en una misma cuenta. Suele requerir cargador de 3,7 kW o 7,4 kW y conexión monofásica/trifásica según vivienda.
La alternativa es el punto de recarga independiente, con CUPS propio y contador separado, opción menos común pero útil en garajes comunitarios.