A diferencia de la red tradicional (unidireccional: central → consumidor), una smart grid recoge datos continuos de todos los nodos y actúa sobre ellos automáticamente.
Habilita: respuesta de la demanda en tiempo real, integración masiva de renovables con variabilidad, recarga inteligente de VE, detección automática de fallos y aislamiento de averías sin apagones generalizados, participación del prosumidor.
El despliegue de contadores inteligentes en España fue el primer paso hacia la smart grid. La segunda fase incluye sensórica en distribución, baterías distribuidas y gestión digital del autoconsumo.