El PNIEC 2023-2030 fija un objetivo del 81% de renovables en el mix eléctrico para 2030, no del 100%. La hoja de ruta hacia 2050 apunta a un sistema descarbonizado pero con un componente de respaldo que probablemente combine almacenamiento, hidrógeno, hidráulica y, en menor medida, gas con captura.
Un sistema técnicamente 100% renovable requeriría niveles de almacenamiento, interconexión y gestión de demanda que hoy no están disponibles a escala. Los estudios serios apuntan a una transición gradual: la renovable seguirá ganando peso, las fósiles seguirán cayendo, y la firmeza la cubrirán nuclear (mientras siga), hidráulica, baterías, bombeo, biogás y, en último escalón, hidrógeno o gas residual.