En 2010 estaba en torno a 350 gCO₂/kWh. Caída sostenida desde entonces por cierre del carbón, crecimiento renovable y eficiencia: ronda los 130-160 gCO₂/kWh en años recientes.
Es la métrica de descarbonización del sector eléctrico. Aparece en informes anuales de REE, en certificados energéticos de edificios y en cualquier cálculo de huella de carbono asociado al consumo eléctrico.