La capacidad de interconexión entre España y Francia (∼2,8 GW en 2024) es un cuello de botella histórico que impide aprovechar el potencial renovable español en el resto de Europa.
El objetivo UE es que cada Estado miembro tenga interconexiones equivalentes al 15% de su potencia instalada para 2030. España está muy por debajo de ese umbral.
La construcción del cable submarino de alta tensión entre España y Francia (HVDC Biscay Gulf) junto con nuevas interconexiones terrestres busca corregirlo para 2029-2030.