El sistema necesita garantizar que, en cualquier momento del año, tiene potencia firme suficiente para cubrir la punta de demanda anual. Es lo que la jerga europea llama "adecuación del sistema".
A medida que la renovable variable (eólica, solar) crece, la potencia firme tiene que provenir cada vez más de tecnologías despachables (que se pueden encender a voluntad): hidráulica con regulación, almacenamiento, gas como último recurso. El cierre nuclear obliga a reforzar otras fuentes de firmeza.