Es una métrica de capacidad, no de energía producida. España cierra 2024 con unos 130 GW de potencia instalada total, frente a una demanda peninsular pico de 41 GW.
El desfase entre potencia instalada renovable y energía generada se explica por el factor de utilización: la solar fotovoltaica produce solo el 18-22% del año a plena potencia, la eólica el 25-35%. Por eso la potencia instalada renovable ya supera la demanda pico, pero la energía anual renovable es del 56%.