Entre 6 y 18 €/año en electricidad. Una alarma doméstica conectada permanentemente consume 3-10 W en modo activo (24/7):
- Alarma básica (3-5 W): 26-44 kWh/año = 5-9 €/año. - Alarma con cámaras IP (8-15 W): 70-130 kWh/año = 14-26 €/año. - Sistema completo con detectores múltiples y videovigilancia (15-30 W): 130-260 kWh/año = 26-52 €/año.
La diferencia frente a apagar la alarma (lo que no se recomienda): - Imperceptible en una factura de 800-1.000 €/año. - Despreciable comparada con el riesgo de robo que cubre.
Lo que sí gasta más: - Cámaras WiFi siempre activas: 5-10 W/cámara. 4 cámaras = 175-350 kWh/año. - Cámaras IR nocturnas con LED: extra 5 W cuando hay oscuridad. - Disco duro NVR para grabación continua: 15-30 W = 130-260 kWh/año.
Un sistema completo de videovigilancia (4 cámaras + NVR) puede sumar 300-500 kWh/año = 60-100 €/año. Es la pieza que realmente impacta.
Reducir consumo: 1. Cámaras solo con detección de movimiento: 70% menos consumo. 2. NVR programado para grabar solo cuando alarma armada. 3. Apagar sistema durante vacaciones largas si no hay seguro de protección.
Una alarma sin cámaras es insignificante en factura; con videovigilancia se nota.