Es necesario para dar de alta un suministro nuevo, ampliar potencia por encima de ciertos límites o tras una reforma eléctrica importante. Lo emite el instalador, lo presenta a la comunidad autónoma y a la distribuidora.
Un boletín tiene validez indefinida salvo cambios significativos en la instalación. Su coste oscila entre 100 y 300 € según la complejidad.