Cuando contratas la luz eliges qué potencia quieres tener disponible. Si la sobrepasas (por ejemplo, encendiendo a la vez horno, lavadora, vitrocerámica y aire acondicionado), salta el interruptor de control de potencia (ICP) y se corta el suministro.
Desde la tarifa 2.0TD se puede elegir potencia distinta en horas punta y horas valle, pero la mayoría de hogares opta por la misma. Los hogares tipo se mueven entre 3,45 kW (potencia mínima usable en electrodomésticos modernos) y 5,75 kW.
La potencia se paga aunque no se consuma. Reducirla cuando la real no llega a la contratada es una de las formas más eficaces de bajar la factura.