Se mide en kilovatios (kW). En una vivienda media española suele estar entre 3,45 kW y 5,75 kW. En 2.0TD se contrata por dos franjas: punta (P1) y valle (P2), pudiendo ser distintas.
Es la dimensión que determina el término de potencia de la factura: cuanta más se contrata, más se paga al mes, encienda uno los aparatos o no. Sobredimensionarla es uno de los errores más comunes de los hogares españoles.