Aprobada el 26 de diciembre de 2013 en plena reforma para frenar la sangría del déficit tarifario, fijó el principio de equilibrio entre ingresos y costes del sistema, reestructuró la retribución a renovables (sustituyendo las primas por una "rentabilidad razonable") y sentó las bases del PVPC actual.
Es la ley a la que remiten casi todos los reales decretos posteriores: del RD 216/2014 (PVPC) al RD 900/2015 (autoconsumo "impuesto al sol") al RD 244/2019 (autoconsumo actual).