El déficit tarifario es el saldo negativo que se acumuló durante años porque los peajes y cargos del recibo eléctrico no cubrían los costes regulados que el sistema tenía que pagar. La diferencia se contabilizaba como deuda del sistema eléctrico.
Entre 2003 y 2013 se convirtió en una bola de nieve por decisiones políticas de no trasladar al consumidor las subidas reales (especialmente las primas a renovables). El déficit acumulado llegó a superar los 25.000 millones de euros.
La Ley 24/2013 prohibió generar nuevo déficit. Lo acumulado se sigue amortizando vía un cargo del sistema en la factura de todos los consumidores hasta su cancelación completa, prevista hacia 2030.