Cada grado por debajo de la media térmica del invierno añade del orden de 600-700 MW a la demanda peninsular. Las olas de frío severas (Filomena en enero de 2021) elevaron la demanda 6-8 GW por encima de la prevista y dispararon el precio mayorista.
Es uno de los riesgos clave del sistema en invierno, junto con la eólica baja sostenida y la indisponibilidad de centrales.