La solar fotovoltaica española pasó de unos 5 GW en 2018 a más de 30 GW en 2025, gracias a la caída de costes, las subastas, los fondos europeos y la explosión del autoconsumo (RD 244/2019).
Su producción es predecible (depende solo del sol) pero estacional y diurna. En primaveras-veranos secos puede cubrir tramos del día por encima del 50% de la demanda, hundiendo el precio mayorista. El reto es desplazar esa energía a la noche, vía baterías, hidráulica de bombeo o gestión de demanda.