Cómo el clima dispara (o relaja) la factura eléctrica
La temperatura es el factor exógeno que más afecta a la demanda eléctrica peninsular. Cada grado fuera de la media estacional mueve varios cientos de megavatios, lo que se refleja directamente en el precio del mercado mayorista.
Qué pasa cuando el termómetro extrema
Olas de frío
Cada grado por debajo de la media invernal añade aproximadamente 600-700 MW de demanda peninsular a esa hora. Calefacción eléctrica, bomba de calor en modo agresivo y agua caliente sanitaria son los responsables.
Cuando la eólica no acompaña, el sistema arranca ciclo combinado de gas, tecnología marginal cara. El precio mayorista se duplica o triplica durante esos días.
Filomena (enero 2021) es el referente histórico moderno: bajas temperaturas sostenidas, pico de demanda de 41 GW y PVPC superando los 95 €/MWh de media diaria.
Olas de calor
Cada grado por encima de la media veraniega añade 500-600 MW de demanda, casi todo aire acondicionado. La generalización del AC en hogares ha desplazado la punta histórica del sistema español de diciembre a julio en varios años recientes.
En el verano de 2022, la combinación de calor extremo, gas caro y baja eólica disparó el precio mayorista a niveles antes solo vistos en invierno con ola de frío severa.
El otro lado: las renovables
El clima no solo aumenta la demanda. También determina la producción renovable:
- Eólica: depende del régimen de vientos. Inviernos con sucesivas borrascas atlánticas son los meses con más eólica del año.
- Solar fotovoltaica: predecible a partir del calendario y la radiación. Más producción en verano (días largos) que en invierno.
- Hidráulica: depende de la pluviometría anual. Un invierno húmedo se traduce en un año eléctrico mucho más barato.
Climatología últimos 12 meses (provincias seleccionadas)
Temperatura media, mínima absoluta y máxima absoluta registradas en la estación principal de cada provincia durante los últimos 365 días. Datos AEMET diarios.