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Guía editorial

La nueva interconexión España-Francia por el Golfo de Vizcaya

El cable submarino que doblará la capacidad de intercambio

España y Francia están conectadas eléctricamente, pero con una capacidad muy baja para el tamaño de ambos sistemas. El nuevo cable submarino, previsto para 2027-2028, va a cambiar las reglas del juego peninsular.

Por Borja Cifuentes · Publicado 17 de mayo de 2026

El problema

España y Francia comparten 656 km de frontera y dos sistemas eléctricos potentes. La capacidad de intercambio comercial entre ambos países es de apenas el 3-4% de la demanda peninsular. La UE marca como objetivo para todos los estados miembros un mínimo del 15%.

España es, junto con Italia, el caso más extremo de baja interconexión en Europa occidental. Esto tiene consecuencias técnicas y económicas reales:

  • Exportar sobrantes renovables se complica: en horas de mucha solar o eólica, parte de la energía se desperdicia (curtailment) por falta de capacidad para sacarla del sistema.
  • Importar en crisis es limitado: si una nuclear cae o el gas se dispara, la red europea tiene poco margen para auxiliar.
  • Precios desacoplados: el mercado ibérico (España + Portugal) puede tener precios muy distintos al resto de Europa precisamente porque las interconexiones no bastan para arbitrar.

El proyecto

La nueva interconexión submarina entre Aquitania (Francia) y el Pais Vasco (España) va a sumar 2.000 MW de capacidad adicional. Pasa por el fondo del Golfo de Vizcaya en dos cables de corriente continua HVDC, evitando la fricción de pasar por los Pirineos.

Las cifras del proyecto:

  • 400 km de cable submarino.
  • 2 estaciones convertidoras (Cubnezais en Francia, Gatika en España) para convertir entre corriente alterna y continua.
  • Coste total: aproximadamente 1.750 millones de euros, cofinanciado por REE y RTE (operadores español y francés) con apoyo europeo (CEF).
  • Entrada en servicio prevista: 2027-2028.

Por qué un cable submarino y no terrestre

El paso transpirenaico es complicado: zona montañosa, riesgo de incendios, rechazos sociales en algunos pasos. Las nuevas líneas terrestres requieren permisos largos. El cable submarino evita todo el conflicto territorial y permite una capacidad mayor en un solo proyecto.

Lo que cambia

Tras la puesta en servicio del cable, la capacidad total de interconexión España-Francia pasará de unos 2.800 MW a aproximadamente 5.000 MW. La interconexión global española (con Portugal y Marruecos incluidas) se acercará al objetivo europeo del 15%.

Consecuencias previstas:

  • Más exportación cuando sobra: horas con eólica y solar en exceso podrán vender a Francia (y vía Francia a Europa central). Menos curtailment.
  • Más importación cuando falta: el sistema español tendrá más respaldo para situaciones límite.
  • Convergencia de precios: el mercado ibérico se acoplará más al europeo continental. Habrá menos divergencia de €/MWh entre Madrid y París.
  • Más flexibilidad para la transición renovable: facilita absorber más eólica y solar sin construir tanto almacenamiento doméstico.

El siguiente paso

El cable de Vizcaya es la pieza grande del decenio. Después están proyectados otros refuerzos: una segunda interconexión submarina por el Mediterráneo (Costa Brava–Languedoc), refuerzos terrestres en el Pirineo navarro y aragonés, y la modernización del enlace con Marruecos para integrar las renovables norteafricanas.

El objetivo del 15% está a la vista. La pregunta abierta es hasta qué porcentaje conviene llegar — algunos análisis hablan del 20-25% como óptimo para un sistema con 80%+ de renovables variables, como el que el PNIEC proyecta para 2030.

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