Para una segunda residencia con uso esporádico:
- Potencia contratada lo más baja posible: 3,45 kW como mínimo, salvo que tengas aparatos que requieran más simultaneidad. - PVPC o tarifa indexada del mercado libre: pagas poco la energía cuando no estás (cero consumo); la factura mínima la marca el término de potencia, que ya has minimizado. - Sin permanencia: facilita ajustes según el uso real.
NO compensa dar de baja el suministro salvo que la casa esté vacía durante años: el coste de reactivar el alta (derechos de acometida si hace falta, boletín nuevo) suele superar varios años de coste fijo.
Una opción intermedia: bajar la potencia al mínimo legal (1,15 kW) durante los meses sin uso, y subir en temporada. Pero recuerda que el cambio de potencia gratuito es solo una vez al año; segunda vez te facturarán.