Sí, bastante. La mayor parte del consumo eléctrico de una lavadora se va en calentar el agua del ciclo. Lavar con agua fría puede recortar el consumo del ciclo entre un 40% y un 60% comparado con un ciclo a 40 °C.
Los detergentes modernos están diseñados para funcionar bien en frío: para la ropa de uso cotidiano no hace falta agua caliente. Las temperaturas altas se justifican para sábanas y toallas (higiene), ropa de bebé o manchas muy persistentes.