La factura eléctrica tiene dos partes principales:
1. Término fijo o de potencia: lo que pagas simplemente por tener el suministro disponible, aunque no consumas ni un kWh. Depende de la potencia contratada (kW) y del tiempo (días del período de facturación). Se calcula: potencia P1 × precio P1 + potencia P2 × precio P2, todo en €/kW/año prorrateado por días.
2. Término variable o de energía: lo que pagas por los kWh realmente consumidos, multiplicado por el precio de la energía de cada franja.
En una vivienda media española, el término fijo (potencia + peajes potencia) representa entre el 30% y el 45% de la factura antes de impuestos, incluso aunque el consumo variable sea bajo. Esto hace que bajar la potencia contratada tenga un impacto directo y constante en la factura mensual, mientras que reducir el consumo solo impacta en el término variable.