El kVA (kilovoltio-amperio) es la unidad de potencia aparente, mientras que el kW (kilovatio) es la unidad de potencia activa. La diferencia matemática es el factor de potencia (cos φ).
En tu factura doméstica aparece solo el kW porque la distribuidora compensa internamente la potencia reactiva. En instalaciones industriales (3.0TD, 6.XTD) sí pueden aparecer ambos: si tu cos φ es bajo (<0,95) por tener motores, transformadores u otras cargas inductivas sin compensar, pagas penalización por exceso de reactiva.
Resumen práctico: si eres hogar o pequeño negocio, ignora el kVA. Si tienes equipos industriales y ves kVA en factura, instalar condensadores de compensación te pagará la inversión rápido.