Llama a tu comercializadora y pide explicaciones. La comercializadora está obligada a facturar de forma periódica (típicamente mensual o bimensual).
El problema más habitual es un cambio de domiciliación bancaria que ha rebotado, un cambio de correo electrónico no comunicado, o problemas con la lectura del contador.
No te quedes esperando: cuando llegue la factura acumulada de varios meses, será un shock económico. Y si pasa un año sin facturar, la comercializadora pierde el derecho a cobrar la energía no facturada (Real Decreto 1718/2012).