Algunas comercializadoras ofrecen tarifas específicas para segundas residencias, aunque no hay una categoría regulada oficial. Características típicas:
- Término de potencia bajo: contratar la mínima posible (1,15 kW) durante los meses sin uso, y subirla solo cuando la vayas a usar. - PVPC con bono social NO se puede contratar en segundas residencias: el bono social exige vivienda habitual. - Posibilidad de pausar el contrato estacionalmente: pocas comercializadoras lo ofrecen y suele ser engorroso.
Estrategia más habitual para una segunda residencia que se usa solo 2-3 meses/año:
1. Contratar 1,15 kW todo el año (mínima potencia). 2. Subir la potencia vía la app de la comercializadora cuando vayas a usarla (cambio en remoto, gratuito una vez al año). 3. Bajarla al volver, antes de cerrar.
Coste fijo anual con 1,15 kW: ~40-60 €. Con 4,4 kW: ~150 €. Ahorro: ~100 €/año.
Alternativa más radical: dar de baja completamente fuera de temporada. Coste de baja: gratis. Coste de alta nueva: 40-100 € de derechos de enganche + posible necesidad de nuevo BIE. Solo merece la pena si no la vas a usar en más de 8-9 meses.
Si tienes autoconsumo solar en la segunda residencia, mantener el contrato siempre activo permite vender los excedentes durante los meses de ausencia.