El cambio es uno de los derechos básicos del consumidor eléctrico: no requiere autorización de la anterior comercializadora, no implica cortar el suministro y no genera coste. En España se producen del orden de 4-5 millones de cambios al año.
La única limitación es la permanencia que algunas tarifas de mercado libre imponen contractualmente. Si la tienes, salirte antes de tiempo te puede facturar una penalización.